Relato de Abelardo Nelson Rasmussen, de coronel de Infantería de Marina a emprendedor

Un ecuatoriano a ritmo de vencedor

Abelardo (Abel) Nelson Rasmussen Vergara

Por Paco López Valdez
Su familia tuvo que emigrar a Estados Unidos cuando tenía 12 años. 
Su vida cambió en un abrir y cerrar de ojos. 
No es fácil para un adolescente camino a la juventud cambiar de ambiente, costumbres y amigos.
Eso pasa muchas veces en las emigraciones. 
El muchacho, desde temprana edad, apuntó a un desarrollo más amplio de la vida que en su natal Ecuador, frenado en el subdesarrollo.
Abelardo Nelson Rasmussen Vergara, guayaquileño, actualmente con 67 años de edad y como él señala “bien vivido”, es de esa persona que emigró desde muy chico.
Dejó con nostalgia su amado Barcelona, el ídolo de los ecuatorianos, su ida al estadio Modelo y disfrutar de su plato predilecto la guatita.
Sus padres se radicaron en New York. Una metrópoli con un alto desarrollo y un intenso vivir.
Abelardo Nelson, amigos y allegados le dicen Lalo, fue de esos pibes que se acostumbró a una vida distinta a la guayaquileña.
Desde los 16 años, en sus vacaciones veraniega, en vez de hacer otras cosas no productivas, trabajó en una hamburguesería al estilo Mc Donald. Era el encargado de servir a los clientes.
Cuando se despedía del caluroso verano neoyorquino, volvía a sus estudios para finalizar el colegio.
Ya siendo bachiller y a sus 19 años tomó una dura decisión, pero que le marcará su vida de éxitos y progresos intelectuales.
Se incorporó a la Infantería de Marina de los Estados Unidos.
El descendiente de danés. Su abuelo nació en Dinamarca, le inyectó esa fortaleza de que “querer es poder”.
“Me gustó tanto e hice una carrera militar. Me pude mover a diferentes lugares de Estados Unidos, Europa, Oriente y Medio Oriente. Fui combatiente durante 18 meses en la guerra de Vietnam. Una guerra sangrienta, traumática y en la cual murieron muchos de mis compañeros que éramos como hermanos. También participé del conflicto de Kuwait cuando me encontraba en una Base Militar en Japón”, relató.
Después de 21 años de pertenecer a la Infantería de Marina y con 40 años de edad, recogiendo varias experiencias como administrar los fondos de la Cuarta Base de la Infantería de Marina de New Orleans, se acogió a la jubilación, saliendo con la distinción de coronel, aunque primero fue teniente en el grado II.
 
TRES TÍTULOS PROFESIONALES
Durante sus 21 años en la milicia, Abelardo Nelson Rasmussen Vergara fortaleció su preparación académica estudiando en diferentes ramas profesionales. Sacó una licenciatura en la especialización de arquitectura en estructuras, así como una maestría en economía y finanzas; y, su puntillazo final fue un doctorado en Derechos Corporativos Internacional.
“Tenía planeado jubilarme y tener una vida civil. Y así fue, aunque luego de ser infante de marina, me contrató una empresa de petróleo asentada en New Orleans. Era el vicepresidente de operaciones para Latinoamérica. Sus bases estaban en México y Venezuela. Las operaciones se realizaban en alta mar y la mayoría de los trabajos se ejecutaban en esos lugares. Fue un trabajo que me mantuvo activo durante 9 años, pero en el 2002 la empresa fue vendida y echaron a todos los empleados”, comentó.
 
SU CARRERA DE EMPRENDEDOR
En el 2002 y en los albores del nuevo siglo, Abelardo Nelson no se quedó con los brazos cruzados. 
Decidió emprender por su propia cuenta y arriesgando su capital enfrentó el desafío de instalar empresas relacionadas en grúas marinas.
El negocio iba viento en popa, pero la naturaleza, un fuerte huracán como el Katrina que azotó a New Orleans en agosto del 2005, le inundó no tan sólo sus sueños sino la inversión realizada.
A veces la vida nos entrega este tipo de sacudones. 
Lo perdió todo. 
Los equipos se dañaron, no estaban asegurados y reactivarlo le iba a costar como 4 millones de dólares.
Es complicado reponerse. 
Hay que estar en los zapatos de esa persona, pero Lalo se levantó como ave Fénix. 
Recordaba, como buen hincha barcelonista, que su amado equipo era de las grandes hazañas. De conquistar metas como haber ganado en La Plata y arribar a finales de Copa Libertadores.
La vida lo volvió a poner a ritmo de vencedor. 
Emprendió otro negocio, una empresa de desarrollo de construcción y la bautizó como: Desarrollo Global ANR donde siguen realizando trabajo habitacional, comercial e industrial. 
Le fue muy bien y quien creyera, gracias a Katrina. Le quitó las grúas, pero ejercició otro, el trabajo de la reconstrucción.
“La empresa tuvo trabajos largos y pesados. Fue por buen tiempo. Uno de ellos la reconstrucción de un complejo de viviendas de departamentos en Lausana, New Orleans. Trabajábamos los 7 días de la semana sumado a 18 horas diarias. Fueron exageradamente trabajos largos y pesados. Aquello sirvió para ampliarnos hasta Houston, Texas donde se asumió el mismo trabajo porque también pasó por ese lugar otro huracán”, contó como experiencia.
Las empresas de este ecuatoriano siguen en pleno apogeo en New Orleans y Houston. 
Es un auténtico conglomerado de varios servicios, el marítimo, petrolero y ahora una empresa dedicada a la energía solar que tiene sus instalaciones en New Orleans.
Sus distintas empresas dan fuentes de trabajo a 140 empleados, la mayoría entre latinos y americanos. “Trabajaron conmigo varios ecuatorianos, pero mi satisfacción que aprendieron como trabajar y progresar. Ellos salieron para abrir sus propios negocios. Aquello es único. He ayudado a varios colaboradores de mi empresa, pero sobre todas las cosas me ayudaron a que yo tenga éxitos y más trabajos, a pesar de que siempre hay las altas y bajas. Para ser reciproco he colaborado lo que está a mi alcance para que los empleados sean exitosos. Hay extrabajadores que han abierto empresas y estén triunfando. Eso es parte de mi éxito empresarial y como persona”.
 
RECOMENDACIONES
El coronel Abelardo Nelson Rasmussen Vergara tiene una receta ideal para aquel joven emprendedor. 
Para aquella persona que desea triunfar en su vida laboral.
“Lo primero y fundamental es prepararse. Ampliarse en la rama que esté realizando. Tener conocimiento del trabajo que vaya a cumplir. Estudios y preparación en finanzas y economía internacional. Conocer sobre los derechos corporativos, pero se suma y bien fuerte trabajar, trabajar y trabajar. Señores la competencia es dura, no es fácil. Hay dificultades y trabas de autoridades por ser latino. Cuando no salga algún proyecto no desmayar ni desanimarse. Existe una palabra mágica y se llama perseverancia, pero sobre todo estirar la mano a aquellas personas que lo ayudaron a tener éxitos”.
Finalmente apuntó una referencia sobre el transcurrir de su vida durante sus 55 años en Estados Unidos. “Oportunidades que se presentan son muchas. Visité 92 países en diferentes partes del mundo y en cada uno de esos viajes me he dado la oportunidad de conocer otras formas de vida, otras culturas y por eso tengo como mirar la vida ampliamente. Estados Unidos sigue siendo la tierra prometida de muchos migrantes. El que no estudia es porque no quiere. Hay programas de educación que les dan beca y trabajo. Los bancos les dan facilidades para estudiar y abrir negocios así sea un mediano o pequeño emprendedor. El que no aprovecha no quiere la victoria en su vida. Allá en Ecuador, donde viajo tres veces al año para visitar familiares y amigos, por política de Estado no hay esas posibilidades para estudiantes, jóvenes y micro empresarios”, concluyó.